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San Oriol

Fiesta: 23 de Marzo    1650 - † 1702

an José Oriol, nació en Barcelona (España), en 1650, de padres honrados y modestos en el barrio de San Pedro de las Puellas, de la Ciudad Condal. Cuando tenía un año y medio, falleció su padre; y habiendo quedado la viuda en suma pobreza, contrajo segundo matrimonio con un hombre muy bueno, zapatero de oficio, quien amó al niño como hijo propio, a pesar de tener los suyos.

Jovencito fue admitido como monaguillo y cantor en una iglesia, y viendo los sacerdotes su gran piedad y devoción se propusieron costearle los estudios de seminario.

San José Oriol

Ordenado sacerdote, y habiendo recibido en la universidad el grado de Doctor, se dedicó a la educación de la juventud. Se propuso nunca más volver a comer carne en su vida y ayunar todos los días. Y así lo cumplió. También como penitencia pasaba muchas horas de rodillas rezando (y a veces con los brazos en cruz) y usaba vestidos tan viejos y desteñidos que la gente se burlaron de Él muchas veces por las calles de Barcelona.

Fue en peregrinación a Roma y desde allá el Sumo Pontífice ordenó que lo encargaran de un templo en Barcelona. Y en su nueva iglesia se dedicó totalmente a tratar de salvar las almas y hacer amar más a Dios. No aceptaba dirigir espiritualmente a quien no se comprometía a leer libros espirituales o escuchar sermones, y a hacer su examen de conciencia cada día y algún retiro espiritual de vez en cuando. Le encantaba enseñar catecismo a los niños, especialmente para prepararlos a la Primera Comunión. Tenía una especial cualidad para predicar y enseñar catecismo a los soldados y le gustaba mucho hablar a los militares.

Tuvo el gran deseo de ser martirizado por defender su religión y se fue a Roma a pedir que la Santa Sede lo enviara de misionero a un país de salvajes, pero en Marsella cayó enfermo y se volvió a Barcelona. Su regreso fue aclamado con grandes demostraciones de júbilo en Barcelona. Y su fama de obrador de milagros empezó a extenderse por la ciudad y por muchas partes más, aunque el Santo nunca se atribuía a Él mismo ninguno de los prodigios que obraba. Decía que todo se debía a que sus penitentes se confesaban con mucho arrepentimiento y que por eso Dios los curaba.

El día 23 del mes de marzo del año 1702, mientras cantaba en su lecho de enfermo un himno a la Virgen María, murió santamente, de pleuresía. Tenía 52 años. Enormes multitudes se congregaron alrededor de su féretro el día de su entierro. El Papa San Pío Décimo lo declaró Santo.