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Santa María de la Encarnación

Fiesta: 18 de Abril    1566 - † 1618

e la conoce como la Madre y fundadora del Carmelo Teresiano en Francia, con mucho sacrificio y lucha,  al igual que Santa Teresa de Ávila había reformado la Orden del Carmelo en España. Se llamó Bárbara Avrillot y fue hija de los nobles Nicolás, señor de Champalsteurs y de María L'Huiller, muy buenos cristianos que al no tener descendencia prometieron consagrarlo al Señor si les daba fruto de su matrimonio. Éste llegó el 1 de febrero de 1566 y la consagraron al Señor y a la Virgen María vistiéndola de blanco hasta la edad de siete años. Desde esa fecha vivió interna entre las Hermanas Menores llamando la atención por su sencillez y piedad.

Cuando salió del convento a los catorce años, aunque ella hubiera querido consagrarse al Señor en la vida religiosa, sus padres la encaminaron hacia el matrimonio y a los dieciséis años se casó con el Vizconde Pedro Acarie al que amó y sirvió con toda su alma como correspondía a una fidelísima esposa. El Señor les concedió seis hijos que educaron cristianamente.

Beata María de la Encarnación

Experimentó una ayuda formidable con dos personalidades de aquellos años. Uno fue San Francisco de Sales, el Santo de la dulzura y del humanismo cristiano. Y el segundo fue el Cardenal Pedro de Bérulle. En el año 1616 muere su marido sin que ella durante su enfermedad le dejara ni un instante. Fue verdaderamente un modelo de esposa y de madre.

Rotas las ataduras que la ligaban al mundo sólo ansía ya entregarse al Señor en la vida religiosa. Podía hacerlo en los conventos que ella había fundado y donde sabía que tendría muchos deudos, pero quiso elegir el más pobre y más lejano, el de Amiens, al que solicitó, con gran humildad, que la recibieran como Hermana de Obediencia. Se entregó de lleno a la vida de oración, penitencia y servicio en los trabajos más humildes. Recibió muchas gracias del cielo y también hubo de sufrir no pocas incomprensiones y enfermedades que llevó con gran paz y hasta con alegría.

En los últimos años de su vida, su salud no era buena. Llena de paz y con muchos consuelos del cielo, expiró el 18 de Abril de 1618 en el convento de Pantoise. Sus restos reposan en la capilla de este convento Francés.