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Santa Paulina Jaricot

  Significado de Paulina
Fiesta: 26 de Octubre   1799 - † 1862

enerable, Paulina María Jaricot nació en Lyon (Francia) el 22 de julio de 1799 en el seno de una familia de ricos comerciantes en sedas. Su madre se llamaba Jeanne Lattier y su padre Antoine Jaricot, eran profundamente cristianos. Desde muy niña había demostrado un gran espíritu religioso. Su hermano mayor sentía inmensos deseos de ser misionero y, quizás por falta de suficiente información, le pintaban las misiones como algo terrorífico donde los misioneros tenían que viajar por los ríos sobre el cuello de terribles cocodrilos y por las selvas en los hombros de feroces tigres. Esto la emocionaba a Ella pero le quitaba todo deseo de irse de misionera. Sin embargo sentía una gran inclinación a ayudar a los misioneros de alguna manera, y pedía a Dios que la iluminara. Y el Señor la iluminó por medio de una simple lectura hecha por una sirvienta.

Santa Paulina Jaricot

Cuando en 1814 el Papa Pío VII quedó libre de la prisión en la que lo tenía Napoleón, el pueblo entero salió en todas partes a aclamarlo triunfalmente en su viaje hacia Roma. Paulina tuvo el gusto de que el Santo Padre al pasar por frente a su casa la bendijera y le pusiera las manos sobre su pequeña cabecita.

Un día entró a un templo y oyó predicar a un Santo sacerdote acerca de lo pasajeros que son los goces de este mundo y de lo engañosas que son las vanidades de la vida. Después del sermón fue a confesarse con el predicador. Y es entonces cuando nace la nueva obra llamada "Propagación de la fe". Son grupitos de 10 personas, las cuales se comprometen a dar cada una alguna limosna para los misioneros, y ofrecer oraciones y pequeños sacrificios por ellos. Paulina va organizando numerosos grupos, llamados coros, entre sus amistades y las gentes de su alrededor y pronto empiezan ya a recoger buenas ayudas para enviar a tierras lejanas.

Paulina se fue a Roma a contarle al Santo Padre Gregorio XVI su idea de la Propagación de la Fe. El Sumo Pontífice aprobó plenamente tan hermosa idea y se propuso recomendarla a toda la Iglesia Universal.

En 1862, contenta porque su obra de la Propagación de la Fe estaba ya muy extendida murió santamente y satisfecha de haber podido contribuir eficazmente a favor de las misiones católicas.

Veinte años después, en 1882, el Papa León XIII extendió la Obra de la Propagación de la Fe a todo el mundo, y ahora cada año, el mes de octubre, y especialmente en el tercer domingo de este mes, los católicos fervorosos ofrecen oraciones, sacrificios y limosnas por las misiones y los misioneros del mundo entero.

El 25 de febrero de 1963, el beato Juan XXIII declaró la heroicidad de sus virtudes, lo que le vale el título de Venerable.