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San Pedro

Fiesta: 29 de Junio    ¿? - † 64

ra de Betsaida, Galilea, una aldea campesina y marinera al lado del Lago de Genesareth, vivía del oficio de pescador como su padre y su hermano Andrés y Simón. Cuando le llamó Jesús para ser su discípulo, le cambió el nombre por el de Pedro, que significa “ piedra, roca” y  viene de la lengua hebrea.

Estamos ante el primer Papa de la Iglesia, hombre rudo y poco inteligente quizá heredado de su padre la rudeza de su carácter y la prontitud de su genio. Lo cierto es que Pedro, como nos lo presenta el Nuevo Testamento, era vehemente y franco, un tanto presumidillo y un poco infantil en sus reacciones,  que siguió a Jesús tan de cerca que tuvo el honor de que lo nombrase su primer sucesor. Después de Pentecostés Pedro comenzó a predicar en Jerusalén, y con el tiempo estableció su sede en Antioquía. Siete años después se dirigió a Roma desde donde gobernó la Iglesia durante 24 años.

San Pedro

En el primer encuentro de Pedro con Jesús ya queda al descubierto por una parte la amistad no disimulada del Maestro, y por otra la entrega sin reservas de Pedro a su servicio o compañía.

En la Última Cena, Pedro declaró su lealtad y devoción con estas palabras: "Aunque todos pierdan su confianza, yo no." E insistió: "Me quedaré contigo aunque tenga que dar la vida.". Con inmensa tristeza Jesús le contestó: <<Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces.>> Al desenvolverse esta trágica noche se realizó esta profecía. Cuando los soldados llevaron a Jesús a los judíos, Pedro se quedó en el patio y tres veces lo acusaron de ser discípulo de Jesús. El lo negó las tres veces. En aquel mismo momento, cantó el gallo por segunda vez y Pedro empezó a llorar.

Fue Pedro quien tomó la iniciativa de elegir uno que tomara el lugar de Judas y quien realizó el primer milagro. Un mendigo le pidió limosna. Pedro le dijo que no tenía dinero, pero en el nombre de Jesús Nazareno le mandó levantarse y andar. El mendigo, curado de su mal hizo lo que le mandó Pedro.

Fue obispo de Antioquía y después pasó a ser obispo de Roma donde fue crucificado, pero pidió que fuese cabeza abajo y fue sepultado en la colina Vaticana durante el reinado de Nerón alrededor del año 67, el mismo año que San Pablo. Así lo estiman tres Padres de la Iglesia: San Ireneo, San Clemente de Alejandría y Tertuliano. Fue sepultado en lo que hoy es el Vaticano donde aun se encuentran su restos bajo el altar mayor de la basílica de San Pedro. Esto ha sido comprobado en los encuentros arqueológicos y anunciado por Pío XII al concluir el año santo de 1950.